sábado, 27 de mayo de 2017

Subida al Pico Veleta

Ocho socios del club “El Caminico” y seis del club “Por donde va la Verea” nos dimos cita para compartir una jornada de montaña, cuyo destino era la subida al emblemático Pico del Veleta, cuarta cumbre más alta de España, con 3.396 metros de altitud, y cuyo nombre tiene origen en la palabra árabe “balata”, que significa cortado, tajo, balate, que hace referencia a los impresionantes tajos de su perfil, que en algunos tramos alcanzan los 500 metros de altura.
Iniciamos la marcha en la Hoya de la Mora, que nos recibió con cielo azul y despejado, fresco, y un poco de viento. Una parada en las Posiciones, antiguos parapetos de la Guerra Civil, situados a 3.100 metros de altura, para asomarnos a través del Veredón Superior hasta los Corrales del Veleta, desde donde pudimos contemplar extasiados una de las vistas más impactantes de Sierra Nevada, con el Veleta cortado a tajo, las moles del Mulhacen y Alcazaba alzadas como gigantes guardianes, y los neveros desparramados por los sitios más frescos, aguantando el calor de estos días.
Las ascensión desde este punto hasta la cima se endurece, viendonos obligados a realizar varias paradas para coger resuello, y nuestro esfuerzo se ve recompensado al alcanzar la cumbre, donde realizamos las fotillos de rigor y contemplamos durante un rato el paisaje de 360 grados que se expandía ante nuestra vista.
La vuelta la hicimos por el Barranco de San Juan, entre arroyos, borreguiles, florecillas y escarabajos, de los que aprendimos algunos nombres de la mano de nuestro amigo Antonio, como la Estrella de las Nieves o Plantago Nivalis, la genciana, la arenaria, y la vinagrera, ese escarabajo negro y alargado.
Y entre agua fresca, florecillas, neveros, cielo azul y fresco, llegamos a nuestro punto final, habiéndonos metido entre pecho y espalda una ascensión con un desnivel de 900 metros de altitud y otros tantos de bajada, con la satisfacción del que ha  conseguido su objetivo con esfuerzo.














1 comentario:

  1. Con que maestría escribe nuestro maestro las marchas en ausencia, gracias Emir de Lagunalar; y a D. Antonio por mostrarmos con ese arte que le caracteriza tan majestuosa belleza

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