sábado, 7 de octubre de 2017

La Tahá de Pitres

Después de algunos años hemos vuelto a La Tahá  aunque en esta ocasión la ruta ha sido diferente. Desde Pitres nos hemos dirigido a Mecina, Mecinilla y Fondales. Hemos bajado al río Trevélez y de allí  a Ferreirola,  Busquistar, Atalbeitar y regreso a Pitres.
A la hora más o menos acordada llegamos a Pitres donde nos esperaban Elena, Adolfina y Lourdes, junto al restaurante "La Carretera", en pleno "Paseo Marítimo" (el puerto de mar no lo vimos ni tampoco los sembrados de sardinas aunque una barca sí que se han traído de Motril y la han anclado en medio del pueblo; menudos bárbaros).
Comenzamos la bajada a Mecina Fondales transitando por una buena vereda aunque algo pendiente.
Pero aquí comienzan a fallar los gps del guía (el que suscribe) y rápidamente es apoyado por el telefonillo de Elena que, aunque con poca batería, nos coloca en el camino correcto.
Llegamos a Fondales que celebraba  sus fiestas patronales. Bajo la carpa, los  paisanos confraternizaban con  algunos guiris que se han adaptado al terreno y refuerzan la escasa población alpujarreña.
No nos invitan a desayunar ni a las copas de anís que se estaban calzando por lo que seguimos de largo sin volver la vista atrás.

La ruta nos lleva al río Trevélez. Nos hacemos fotos en un puente que cruza el río y, aunque no era el romano, años tenía un montón.
Volvemos sobre nuestros pasos para iniciar una fuerte subida y ....perdemos la vereda (por dónde va la verea? Os suena). Recurrimos a Elena pero su gps  también se ha gripao. Pedimos como último recurso a nuestro compañero "Rastreator" que nos saque del atolladero y éste, que nunca falla, tras olfatear a diestro y siniestro, rápidamente nos recoloca en el camino.
Pequeño incidente: Antonio pierde sus gafas... y las vuelve a encontrar al día siguiente colgadas en la parte de atrás de su mochila... ¡Como andan las cabezas!
Poco después avistamos Ferreirola (que significa pequeña fuente de hierro), otro bello pueblo de la Tahá con su iglesia del s XVI, sus calles empinadas y sus bellos tinaos.
Una marcada senda que transcurre entre castaños, nogales y huertas nos coloca  al cabo de hora y pico en Busquistar (menudo repechón para atravesar el pueblo y llegar a la carretera).
Nos entra la duda de si comer en esta localidad o hacerlo en la siguiente, Atalbeitar. Un paisano busquiteño nos indica que en Atalbeitar solo existe un bar llamado el "Horno Pollas y que casi siempre está cerrado. Cunde la división en el grupo pues mientras unos quieren continuar y comer sin necesidad de alcohol en el próximo pueblo, otros prefieren asegurarse la cerveza en la tierra que pisábamos, Busquistar, donde los bares estaban abiertos. No nos independizamos unos de otros de milagro y al final aceptamos democráticamente la decisión de la mayoría, consistente en seguir hasta Atalbeitar, a ver que nos deparaba la suerte.
La calor arrecia (vaya calor en el mes de octubre en las Alpujarras), el asfalto desprende grados propulsados a chorro y el sofoco de los senderistas es propio de la canícula veraniega. Menos mál que podemos dejar pronto la carretera y una cómoda vereda, ya con más arbolado y frescor, nos acerca a Atalbeitar (que según Mercedes significa "pueblo del veterinario").
Algunos seguimos con el alma encogida pensando en la rubia maltesa y el mal augurio del paisano busquiteño. Y al llegar a la plaza... albricias, el Horno Pollas estaba abierto. Y con una selecta clientela de extranjeros, fumetas e hippies con perro que reían  continua y ostentosamente (¿qué se abrían tomado?).

Nos apropiamos de parte de la plaza y nos acomodamos en los escalones junto al pilar. Sacamos los bocatas, algunos hacen acopio de diversas bebidas y comienza una merecida manduca entre el jolgorio reinante.
El dueño del bar Horno Pollas, tras defenderse de la acusación de sus cierres intermitentes, que por supuesto niega, nos explica que el nombre del bar se debe a que anteriormente era un horno que tenía fama de no pagar a los que le vendían el trigo, la harina, la leña... por lo que era común oír entre los proveedores el comentario.... "sí, en el horno te van a pagar pollas". Qué mejor nombre, pues,  para este bar. Por cierto, de tapa te van a poner p...
Dejamos atrás la "movida" de Atalbeitar con risueñas y sonoras despedidas para sumergirnos de nuevo en la calor. Afortunadamente pronto nos adentramos en un frondoso bosque donde la fresca brisa es recibida con alivio. Atravesamos el hermoso arroyo Bermejo con sus purpureas aguas ferruginosas . 
Y acometemos otro nuevo repechón, afortunadamente el último,  hasta encontrarnos de nuevo en el Paseo Marítimo de Pitres. Fin de la ruta. Todos contentos.  Lo de después es lo de siempre, así que no lo voy a contar.
La próxima nos espera.
Fotos: Indalecio y JA Mesa
Crónica: JA Mesa

sábado, 23 de septiembre de 2017

El Pico del Cisne (Sierra de la Almijara)

Es la salida inaugural de la temporada, y ocho andarines del club nos damos cita para hacer frente al reto de ascender al Cerro del Cisne, apodado el K2 de la sierra Almijara, con una altura de 1.465 m., y un desnivel acumulado de más de 1100 m. partiendo desde la aldea del acebuchal, de los que 700 m. se concentran en los últimos 2 km. de subida.
            Después de las muestras de afecto, y de dar cuenta del acostumbrado desayuno, partimos en dirección a la aldea del Acebuchal, donde dejamos los vehículos y comenzamos la marcha por el cauce de un arroyo que, aunque sombreado y fresco, nos hace sudar la gota gorda debido al alto nivel de humedad. 
En animada conversación alcanzamos el “Collado Blanquillo”, desde donde divisamos por primera vez el cerro del Cisne, que se alza majestuoso entre la marejada de picos y verdes barrancos, elevando su cuello en lo más alto del azul intenso. Aquí, desde luego, era de necesidad la foto de grupo, y las cámaras del Inclito y de don Antonio hicieron sus admirados menesteres.
            Ahora toca bajar hasta el helipuerto y la balsa contraincendios por un carril en el que nos encontramos, a la izquierda del mismo, una pequeña hornacina, bien cuidada y blanqueada, en cuyo interior guarda una cruz de hierro y una fotografía plastificada con la imagen de un hombre bien plantao y traje que aparenta ser de militar, del que posteriormente hemos averiguado que era conocido como “Simón”, apodado “el héroe de Nador”, un arriero de la sierra y aficionado a la caza que murió despeñado por aquella zona en el año 1928, y al que indudablemente alguien quiere que continúe viva su memoria.
            Atravesamos el rio Higuerón, trasponemos el helipuerto, y ahora hacemos lo propio con el arroyo de las Angustias, y nos plantamos en el inicio del sendero más difícil, el de los últimos 2 kms.
            Aquí hemos de hacer mención que hasta este punto es posible llegar con vehículo todo terreno por un carril de tierra, con un firme que no aparenta estar mal del todo. Pero volvamos a nuestra tarea. El sendero se inicia por una senda marcada por dos hitos de piedras, que continúan hacia la meta final, y que gracias a la generosidad de los montañeros que pisan estos montes han ido poniendo, así como alguna que otra marca de pintura verde.
Siguiendo esta guía ascendemos hasta un collado, desde el que volvemos a obtener unas vistas privilegiadas sobre el Cisne, y más adelante a la izquierda nos fotografiamos junto a la piedra del “Centinela”.
            Continuamos la ascensión y llegamos al lugar en que la subida se pone más respetable, y el sendero se bifurca. Aquí nos plantamos por hoy, excepto los animosos Inclito e Indalecio, que disponen escudriñar algo más arriba de este majestuoso Cisne.
            Después de reponer fuerzas, vuelta para atrás desandando lo andado, con tranquilidad y buena letra vamos bajando, con una larga parada en el rio Higuerón, para remojar los pies y preparar una coreografía acuática para la recepción de los rezagados Inclito e Inda, que finalmente no aparecen.



            Llegamos a los vehículos después de 9 horas de tranquila marcha, bendecidos por los genios de la sierra, y apaciguado el corazón, y prometiendo la vuelta a este maravilloso lugar, esta vez para alcanzar la cumbre del asombroso Cisne.

            Para acabar, generosa invitación a cervezas y piscolabis en casa de Elena, y cada cual para su iglesia. Hasta la próxima, amigos.
Cronista: JA Mazuecos
Fotos: A Domingo.

domingo, 17 de septiembre de 2017

Programa del primer trimestre 2017/18

23 de septiembre: El Acebuchal - Pico Cisne. Sierra de la Almijara (Málaga). Responsable: Elena
7 de octubre: La Tahá de Pitres. Responsable: Encarni
21 de octubre: La Torca. Zafarraya. Responsable: JA Mesa
4 de noviembre: Castañal de Lanjarón. Responsable A. Domingo.
18 de noviembre: Cortados de Camuña, cerros de la Nava y del Agua. Cueva Jabonero. Castillo de Locubin. Responsables: A Domingo y JA Mesa.
2 de diciembre: Cerro de Los Miguelejos. Responsable: Pepa.
16 de diciembre: Lagos - Antenas de Lújar. Responsable: JA Mazuecos.
Salida extraordinaria, 28 de octubre: Subida al Alta Coloma. Montejicar. Responsable: Isidro.
Salida cultural, 12 de noviembre: Visita a Orce. Responsable: Vicente.

viernes, 2 de junio de 2017

Río Verde

El Río Verde está situado al este del Parque Natural de las Sierras de Tejeda, Almijara y Alhama en Granada. Accedemos en el km 28,7 de  la carretera de la Cabra (Collado de los Chortales) que va a Almuñecar. Los quince veredianos que iniciamos la ruta tenemos ganas de llegar al agua porque el calor comienza a apretar. Esta ruta nos va a ofrecer la oportunidad  de disfrutar de paisajes espectaculares con grandes barrancos, cimas calizas, profundos cañones por los que discurre el agua formando cascadas y pozas de gran belleza.
 La primera decepción nos la llevamos al llegar a la Cascada de los Árboles Petrificados por la escasez de agua que cae.
 Pero al mal tiempo buena cara y posamos para la foto de rigor. Pepaaaaa, dónde esta Pepa? En la cueva... Se queda fuera de la foto.
 Tras posar unos y otros en múltiples fotografías continuamos el sendero que transcurre junto al arroyo llamado de las Cabrerizas, pasamos una represa y vemos como va cambiando el paisaje apareciendo acebuches, adelfas, sauces, brezos....

 Llegamos a la segunda cascada del recorrido con una altura de casi 8 metros. Por aquí sí cae el agua generosamente y el Sr. Mazuecos no tiene que dar la orden de al agua patos (y patas). El agua está fría pero poco importa a la mayoría (toma pareado).
El arroyo Cabreriza (todavía no es río Verde hasta encontrarse con el arroyo Nacimiento en la Junta de los ríos) transcurre por bellísimos paisajes y con esa tonalidad verde de sus aguas.
 El primer puente colgante no ofrece mucha seguridad con la ausencia de bastantes tablones, por eso nuestro aguerrido guía es el primero en cruzarlo para quitar miedos e infundir ánimo a la tropa.

 Nuestro compañero Juárez tentando jocosamente el peligro, preparándose para lo que vendrá después...
 Seguimos encontrando pozas de aguas de color turquesa redeadas de una vegetación multicolor.
 Llegamos a la Junta de los ríos, paraje paradisíaco y a donde se puede acceder en coche. Aquí termina lo que llamaríamos "ruta oficial".
 A nosotros nos queda todavía una larga caminata hasta llegar a los coches.

sábado, 27 de mayo de 2017

Subida al Pico Veleta

Ocho socios del club “El Caminico” y seis del club “Por donde va la Verea” nos dimos cita para compartir una jornada de montaña, cuyo destino era la subida al emblemático Pico del Veleta, cuarta cumbre más alta de España, con 3.396 metros de altitud, y cuyo nombre tiene origen en la palabra árabe “balata”, que significa cortado, tajo, balate, que hace referencia a los impresionantes tajos de su perfil, que en algunos tramos alcanzan los 500 metros de altura.
Iniciamos la marcha en la Hoya de la Mora, que nos recibió con cielo azul y despejado, fresco, y un poco de viento. Una parada en las Posiciones, antiguos parapetos de la Guerra Civil, situados a 3.100 metros de altura, para asomarnos a través del Veredón Superior hasta los Corrales del Veleta, desde donde pudimos contemplar extasiados una de las vistas más impactantes de Sierra Nevada, con el Veleta cortado a tajo, las moles del Mulhacen y Alcazaba alzadas como gigantes guardianes, y los neveros desparramados por los sitios más frescos, aguantando el calor de estos días.
Las ascensión desde este punto hasta la cima se endurece, viendonos obligados a realizar varias paradas para coger resuello, y nuestro esfuerzo se ve recompensado al alcanzar la cumbre, donde realizamos las fotillos de rigor y contemplamos durante un rato el paisaje de 360 grados que se expandía ante nuestra vista.
La vuelta la hicimos por el Barranco de San Juan, entre arroyos, borreguiles, florecillas y escarabajos, de los que aprendimos algunos nombres de la mano de nuestro amigo Antonio, como la Estrella de las Nieves o Plantago Nivalis, la genciana, la arenaria, y la vinagrera, ese escarabajo negro y alargado.
Y entre agua fresca, florecillas, neveros, cielo azul y fresco, llegamos a nuestro punto final, habiéndonos metido entre pecho y espalda una ascensión con un desnivel de 900 metros de altitud y otros tantos de bajada, con la satisfacción del que ha  conseguido su objetivo con esfuerzo.